El Museo de Orsay se inauguró el 1 de diciembre de 1986 en París. Desde entonces ha sido uno de los museos más importantes de Francia y del mundo. Desde su apertura en 1986, el museo ha sido un importante centro cultural y turístico de París, atrayendo a millones de visitantes cada año y contribuyendo al enriquecimiento cultural de la ciudad.
En sus salas destacan obras maestras del impresionismo, postimpresionismo y art Nouveau; además exhibe una amplia colección de esculturas, fotografías y piezas de artes decorativas.
Su vasto fondo museal incluye algunas obras maestras de la colección nacional de Francia que datan desde 1848 a 1914. Sin embargo, el Museo de Orsay es especialmente reconocido por las obras de los grandes impresionistas y postimpresionistas, artistas como Monet, Manet, Degas, Renoir, Cézanne, Seurat, Sisley, Gauguin y Van Gogh.
Arte de los siglos XIX y XX
Antecedentes
La colección de arte del Museo de Orsay procede principalmente de tres museos franceses. Algunas de ellas, inicialmente fueron trasladadas por las autoridades desde el Museo Nacional de Arte Moderno al Centro Pompidou; hoy se conservaban como inventario. El segundo lote fue trasladado desde el Centro de Arte Jeu de Paume, en donde se encontraban obras de arte impresionistas en estado de hacinamiento. Otras obras provinieron del Salón que el Louvre tuvo que dejar ir debido a una política de restricciones en sus exposiciones anuales ocasionada por la falta de espacio.
Estas tres fuentes hicieron posible que el Museo de Orsay enfoque sus colecciones a las obras de arte de los siglos XIX y XX, enfoque que fue ampliando con su actual oferta de artes decorativas, arquitectura y su valiosa colección de fotografías, una de las mejores de Francia.
Entre los tesoros pictóricos de este museo tenemos: «El cielo estrellado en el Ródano» de Van Gogh, «Las damas en el jardín» de Monet, «Las espigadoras» de Millet, «Almuerzo en la hierba» de Manet, «El jugador de cartas» de Cézanne, «Lección de baile» de Degas, «El baile en el Moulin Rouge» de Renoir, «Las chicas de Takiti» de Gauguin, etc.
Menos conocida, pero definitivamente digna de la atención de los amantes del arte, es la gran colección de esculturas de piedra y bronce, de la cual una gran parte fueron encargos de personas o familias adineradas del siglo XIX. Las más famosas entre todas son, probablemente, las obras de los escultores Rodin y Degas.
Aunque en este post nos vamos a centrar en hablarles de la arquitectura y de la fascinante historia del edificio museal, podrás visionar muchas de las obras en el enlace final.
Una delicia arquitectónica por derecho propio

Poco se divulga sobre el hermoso edificio que alberga el Museo de Orsay construido en 1900 como estación de ferrocarril, justo a tiempo para la Exposición Universal de París.
Es así que el Museo de Orsay se ubica en el lugar en donde alguna vez operó una moderna estación de ferrocarril. Se trataba de la estación más bella y vanguardista de Europa.
Situada en una ubicación privilegiada, justo en la ribera del paisajístico Sena, en un vecindario de elite de alto desarrollo cultural, la moderna estación de ferrocarril s encontraba rodeada de edificios monumentales como el Palacio de Louvre, el Jardín de las Tullerías, el Palacio de la Legión de Honor y otros elegantes edificios como el Hotel de los Inválidos.
Convertir una estación en un museo no fue tarea fácil. Para su renovación se realizó un concurso público en el que participaron varios postores; el ganador fue el estudio de arquitectura del Grupo ACT. El plano del nuevo museo tuvo como eje el gran vestíbulo de la estación y no alteró el diseño original del edificio; inclusive, gracias a esfuerzos desmedidos se pudo conservar el enorme reloj que marcaba la hora en la estación de tren. Terminada la obra, el Museo de Orsay se convirtió en un edificio de tres plantas y fue inaugurado en diciembre de 1986.
Para conocer cómo la antigua estación se convirtió en el actual museo
Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, la estación de tren Gare d’Orsay era antigua e inoperante. Durante la guerra se le utilizó como centro de correo. Después, cuando la paz volvió a Europa fue utilizada brevemente como plató de cine. En ella se rodó la película El proceso (1962), basada en la novela de Franz Kafka y dirigida por Orson Welles. Posteriormente fue ocupada por una compañía de teatro y un grupo de subastadores. En 1973, la estación de ferrocarril cerró sus puertas, finalmente.
Discusiones sobre su demolición
Durante algún tiempo, hubieron discusiones sobre la demolición de la estación para dar inicio a la construcción de un nuevo hotel, pero el clamor público presionó oponiéndose: el edificio parecía un sitio ideal para un museo. En 1975, la organización del Museo de Francia presentó una propuesta para convertir la estación de ferrocarril en un museo, que fue aceptada en 1977. Ese mismo año se forma una comisión para estudiar la posibilidad de crear un museo en la estación de Orsay. La gestión se cerró exitosamente cuando al año siguiente el edificio es declarado patrimonio histórico por su valor histórico y arquitectónico, razón por la cual fue protegido como monumento nacional desde 1978.
Tras mucha deliberación sobre su destino final se optó por su conversión a museo. El bello, aunque decadente edificio de la estación tendría un nuevo uso. Tal decisión fue favorable para la ciudad, la modernidad y la cultura, pues permitía preservar el edificio histórico y darle una nueva vida como el Museo de Orsay. Gracias a ello se conservaron muchas de las características arquitectónicas originales, en particular los techos de cristal y la enorme esfera del reloj como se aprecian hoy en día. En 1981, se inició la renovación.
Los defensores de la causa
Entre los principales defensores del edificio se encontraban el historiador de arte Germain Bazin y el arquitecto Renaud de la Noue.
Renaud de la Noue fue el arquitecto encargado de la renovación y adaptación de la antigua estación (aquí algunas notas del acontecimiento). De la Noue trabajó en estrecha colaboración con Bazin y otros expertos en la adecuación del edificio a fin de preservar y resaltar sus características arquitectónicas originales, al tiempo que se adaptaba a su nuevo uso. El Museo de Orsay aún conserva muchos elementos de la estación de tren, la misma galería de esculturas es la vía del tren original, en donde el reloj de la estación permanece colgado en lo alto, lo cual es muy hermoso.
Germain Bazin en ese momento era el director de los Museos Nacionales de Francia y fue una figura clave en la creación del Museo de Orsay. Bazin fue el que propuso reutilizar la antigua estación de ferrocarril para albergar una colección de arte del siglo XIX.
Gracias a la visión de estas personas para preservar el edificio de la estación de Orsay, hoy en día podemos disfrutar de una memorable visita a la magnífica colección de arte del siglo XIX en el, también magnífico, Museo de Orsay.
Un siglo atrás, para conocer la historia de la estación Gare dÓrsay
El arquitecto Victor Laloux, ganador del concurso público organizado por la compañía ferroviaria de Orleans, recibión el encargo para diseñar la más bella estación terminal monumental del ferrocarril que cubriría la ruta a Orleans. El edificio incluiría en los lados oeste y sur al majestuoso Hotel Palais d’Orsay de 370 habitaciones.
La flamante estación, denominada Gare d’Orsay (posteriormente rebautizada como Gare d’Austerlitz), se construyó en el lote en donde se ubicaba el antiguo Palacio de Orsay y el Cuartel de Caballería. El palacio estaba en gran parte abandonado a causa del incendio que sufrió a mano de los soldados de la Comuna de París, junto con otros monumentos emblemáticos de la época como el Palacio de las Tullerías y varios otros edificios públicos asociados con Napoleón III.
Diseño Beaux-Arts

Laloux había diseñado la Gare d’Orsay en un estilo arquitectónico neoclásico académico. La bella estación de tren fue terminada en un tiempo récord para poder presentarla al mundo en la Exposición Universal de París en 1900.
El edificio de líneas muy modernas para aquella época tenía una fachada de piedra para ocultar los marcos de metal y cristal, y así mezclar el edificio con el horizonte de París. De tal modo que se ocultaron los aspectos industriales de la estación detrás de fachadas ornamentadas, decoradas con grandes estatuas de personificación, que representan los destinos ferroviarios de Burdeos, Toulon y Nantes.
Innovación y vanguardismo
Siendo de gran importancia para Francia su presentación en la entonces próxima Exposición Universal no escatimó en incorporar elementos de vanguardia. La nueva estación fue vanguardista, introdujo el concepto de ascensores para el equipaje, ascensores para pasajeros, vías de tren subterráneo y, además, un hotel junto a la estación.
Para el trazo de la vía subterránea se hizo un túnel de 1.5 km (1,0 milla) que discurrió a lo largo de la orilla izquierda del Sena, desde Austerlitz a d’Orsay. Mientras que, de otro lado, las instalaciones para pasajeros incorporaron características tecnológicas de última generación, como elevadores de equipaje eléctricos y escaleras mecánicas. Como si no fuera suficiente innovación, fue la primera estación terminal urbana electrificada del mundo.
El inevitable declive de Gare dÓrsay
La llegada de la modernidad puso fecha límite a la bella estación, que cerró sus puertas en 1973, año hasta el que operó cubriendo rutas desde París. Se reconocen tres factores clave para su inevitable cierre.
Factor económico
Generado con el transcurrir del tiempo cuando los terrenos en el centro de París se hicieron muy apetecibles porque adquirieron un altísimo valor. De su ubicación se argumentó que obstaculizaba la modernización y expansión de la ciudad y se sugirió demolerla.

Factor tecnológico
La industria ferroviaria, en su afán por producir trenes más eficientes, determinó el aumento del tamaño de los trenes; y, con ello, la necesidad de plataformas más largas. Ambos parámetros resultaban inviables en la infraestructura de la estación.
Factor de la sucia competencia
En las últimas décadas se implementaron nuevas líneas y estaciones en París. Desde mediados del XX el transporte aéreo y los automóviles estaban en apogeo.
Unos siglos antes…
¿Cómo la estación d’Orsay se construyó en donde antes se ubicaba el Palacio de Orsay?
Allá por 1600, el terreno que hoy ocupa el museo formaba parte de un jardín propiedad de la monarquía. En 1615, tras la muerte de Margarita de Valois, esposa del rey Enrique IV, la propiedad se vendió a particulares. A partir de ese momento se da inicio a la construcción de elegantes mansiones en este lugar.
Un siglo después, en 1708 se aprueba la modernización de París, lo que incluyó la construcción de un muelle en el río Sena. Este proyecto, que se retrasó un siglo, finalmente se llevó a cabo bajo el reinado de Napoleón Bonaparte.
Hacia 1800
Entre 1810 y 1838 se construyeron en el sitio el Cuartel de Caballería, por mandato de Napoleón y el Palacio de Orsay, edificio adscrito al Consejo de Estado para ser la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores. Posteriormente, en 1848, se incorporó en él las oficinas del Tribunal de Cuentas. Ambos edificios fueron incendiados durante las turbas violentas de la Comuna de París, en 1871.
Esta ha sido una breve reseña de la historia de tan emblemático museo francés.
Galería de las obras, clica aquí.






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