La cara y la cruz de la infancia en la pintura de Sorolla

 

Goya fue un excepcional pintor de niños. También, Madrazo y Rosales. El XIX español
está plagado de insignes ejemplos de pintura infantil. Decía el crítico José Francés (Silvio Lago) que la esencia de Joaquín Sorolla se resumía en tres temas:
el mar, el sol y los niños.

 

Incomprensiblemente, este último no ha sido tan estudiado en profundidad como sus icónicas imágenes de playas. Y ello, pese a que sus escenas infantiles son las que le dieron fama y reconocimiento al pintor valenciano. En ‘¡Triste herencia!’, lienzo con el que ganó el Grand Prix de la Exposición Universal de París de 1900, inmortaliza a los niños del hospital de San Juan de Dios bañándose en la playa para recuperarse de sus enfermedades. Un cuadro que lo consagró internacionalmente.

Nueva muestra La edad dichosa

La nueva exposición del Museo Sorolla‘La edad dichosa’ reúne 41 óleos y tres dibujos (19 son de la colección del museo y los 25 restantes proceden de instituciones y colecciones privadas) con un nexo común: la infancia en la pintura de Sorolla. Algunas obras se ven por primera vez y otras salen a la luz después de muchos años.

Entre las inéditas, los retratos de Ana María y María Luz de Icaza y de León, de 1905 (hijas del diplomático y académico mexicano); la acuarela ‘En la playa de Valencia’.

Naturalidad con la que el pintor supo captar los rasgos de la infancia

Madre. Joaquín Sorolla, 1895
Madre, Joaquín Sorolla (1895-1900). Museo de Sorolla

Otra de las joyas es ‘Madre’, un hermoso canto a la maternidad. Pinta a su esposa, convaleciente tras el parto de su tercera hija. Destacan también obras como ‘El columpio’ (no se exhibe desde hace seis décadas) o ‘El primer hijo’, de 1890: una escena íntima de una mujer amamantando a su hijo.

Sonia Martínez y Covadonga Pitarch, conservadoras del Museo Sorolla y comisarias de la muestra destacan la naturalidad innata del pintor para captar aquellos rasgos de su infancia.

Huérfano a los dos años

Quizás por ello Joaquín Sorolla fue un hombre tan familiar. Su mujer Clotilde García del Castillo y sus tres hijos fueron sus modelos predilectos, como se aprecia en la primera sala de la exposición. Así, el lienzo ‘Mi familia’, cedido por el Ayuntamiento de Valencia, cobra importancia al ser el único cuadro en el que Joaquín Sorolla se autorretrata con su familia. El pintor aparece al fondo de la composición, reflejado en el espejo.

El mundo infantil: la educación, los juegos

"Sorolla. Arte de la luz". Exposición en el Museo Sorolla de Madrid
‘Saltando a la comba. La Granja’ (1907). Joaquín Sorolla

El nacimiento de sus tres hijos –María Clotilde, Joaquín y Elena– supone la aparición en su pintura de una nueva intimidad. Se presenta así una figura recurrente en su carrera, la de los infantes.

Sorolla les dio a sus hijos una educación muy moderna y laica.  María y Joaquín se decantaron por la pintura. En la sala aparecen niños saltando a la comba, jugando con sus muñecas.

 

 

Los niños y el agua

Biographie et œuvre de Joaquín Sorolla (1863-1923) | Peinture, Peintre ...
La hora del baño, Joaquín Sorolla. Colección Esther Koplowitz.

Apreciamos su trabajo en la sala contigua dedicada a los niños y el agua, quizá la parte más conocida. Sorolla inmortalizó felices escenas de playa en Jávea, Zarauz, San Sebastián.

Encontramos obras maestras como ‘La hora del baño’ (1904). Cuadros donde los niños son los protagonistas, con los que consiguió los mayores reconocimientos de su carrera y sus mayores éxitos.

Sorolla pintaba a niños jugando y el agua del mar cubriendo la mayor parte del lienzo, llenando la composición.

Sobre todo pintaba la luz, ya sea directa sobre la piel mojada o sobre esos hermosos y fugitivos reflejos en el agua creados con dinámicas pinceladas.

 

La otra cara de la infancia

10 Obras más importantes de Joaquín Sorolla - Noticias de Arte Totenart
Realismo social. Sorolla

La muestra concluye con la otra cara de la infancia en la pintura de Sorolla: la menos amable, la más dura. Por un lado, retrata a niños de familias humildes, obligados a mendigar o a trabajar en la siega, el hilado o la pesca.

«Sorolla no utiliza su pintura para hacer crítica social» apunta la comisaria. Pinta lo que ve. Retrata a esos niños con mucha dignidad y afecto.

Aborda la enfermedad infantil e incluso la muerte. Se expone la última adquisición del Ministerio de Cultura para el Museo Sorolla: ‘Retrato de niña enferma’, de 1882.

Sorolla, un filón inagotable

Los niños nunca vistos de Sorolla | Madrid | EL PAÍS

Tras las grandes exposiciones que ha habido en los últimos años en Europa (Múnich, Londres, Dublín o París), este mes se inaugurará en el Palacio Real de Milán la primera retrospectiva del pintor en Italia. Resulta extraño que haya tardado tanto en llegar.

Fuente: ABC.ES

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